Augusta Foss de Heindel

martes, 12 de octubre de 2010

EL CUERPO DE DESEOS - Carta de la Sra. Heindel de Mayo de 1931



EL CUERPO DE DESEOS

Carta de la Sra. Heindel de Mayo de 1931


Todos los estudiantes de la filosofía rosacruz saben, o deberían saber, que la edificación del
cuerpo alma, que está formado por los éteres luminoso y reflector, es la obra de mayor importancia en nuestro tiempo presente para formar la evolución del Ego.

Además, saben que los éteres que forman este vehículo se atraen automáticamente por el individuo mediante el servicio amable y desinteresado en bien de los demás.

Sabiendo bien la obra que se que se precisa hacer y como llevarla a cabo, se presenta, de manera natural, la siguiente pregunta: ¿Por qué no empieza cada uno de nosotros esta importantísima obra inmediatamente?

El motivo es que, dentro de la compuesta organización del hombre, se encuentran muchos factores en pugna, que hay que tomar en consideración antes de que se pueda realizar trabajo alguno que valga la pena. El principal de ellos es el cuerpo de deseos, ese pertinaz vehículo que, en la presente etapa de la evolución humana, está en continua pugna con el Yo Superior.

Por lo común, el cuerpo de deseos consta de materiales tomados de las siete divisiones del Mundo del Deseo.

La región inferior de ese mundo es la de la Pasión y de los Deseos más ruines y sensuales, dominada por la fuerza desintegradora de la repulsión.

La segunda Región, es la de la Impresionabilidad, bajo el dominio del siempre mudable deseo de sensaciones.

La tercera es la región de los anhelos, dominada, de manera egoísta, por la fuerza de atracción hacia las cosas que no se poseen.

La cuarta es la región del Sentimiento, bien sea de interés o de indiferencia. Proporciona todo el estímulo para la acción o la decisión de no actuar.

La quinta es la región de la Vida Anímica, expresada en Arte. El Arte es la expresión de la belleza en forma, color, sonido, habla y movimiento. La forma se expresa por medio del contorno o cuerpo en la escultura estatuaria y la arquitectura en todas clases. El color incluye los matices, tintes y sombras, que se dice son miles. El sonido se expresa en recio o quedo, combinaciones disonantes o armoniosas. El habla puede ser apacible, musical, vibrante, agradable y discordante. El movimiento es lento, rápido, gracioso, curvo, angular, ondulante, etc.

La sexta Región es la Luz Anímica. Y el material que se recoge de este plano se expresa en altruismo, que quiere decir empeño por el bienestar de otros, el impulso de ver son sentimientos de bondad a todos los seres creados y el deseo de hacer lo justo.

La séptima Región es la del Poder Anímico. El material de esta Región se expresa en filantropía, que es hacer lo justo, poniendo el altruismo en acción, expresando el espíritu de buena voluntad para con el prójimo en el empeño de hacer el bien.

La cantidad de material que se consigue de cada una de las siete Regiones del Mundo del Deseo depende del nivel que ocupa el Ego en la evolución. Un individuo que se encuentre muy bajo en la escala del desarrollo recogerá gran cantidad de material de la primera región y, como consecuencia de ello, expresará las más ruines pasiones, sensualidad y tendencias destructivas. Persona tal es sumamente peligrosa en la comunidad y una amenaza para los hombres.

Una persona que esté un tanto más elevada tomará más del material que pertenece a la segunda Región, la de la Impresionabilidad. Individuo tal se deleita en los placeres de los sentidos. Le agrada toda sensación y, como está bajo en la escala de la evolución, busca el placer en todo lo que sea de naturaleza animal. No guarda ninguna consideración a los demás y aburre, muy a menudo, a la gente con su carácter soez, sin darse cuenta de que todos están fastidiados de él y que buscan la manera de alejarse de su presencia.

En el siguiente estado de evolución, el individuo entra en relación con la tercera Región. Persona tal es dominada por sus deseos, que son egoístas e impulsados siempre por el anhelo de lograr algo para sí mismo. No abriga nunca pensamiento alguno de bienestar de los demás y utiliza a todos los que llega a conocer para ayudar a sus propios fines egoístas. Estos individuos suelen adquirir suficiente cantidad de bienes de este mundo para dedicarse a lo que denominan "negocios a gran escala", y así acumulan grandes caudales mas, invariablemente, pierden su fortuna con el tiempo y, por lo regular, mueren en la indigencia y solos. Aquél cuyo estado evolutivo lo relaciona con la cuarta Región del Mundo del Deseo es dominado por sus sentimientos, buenos o malos. Individuo tal llevará, por algún tiempo, una vida ideal y, luego, sin razón aparente, se lanzará a las peores crápulas. La vida doble que lleva es un enigma para los que lo conocen, y pronto pierde todas sus amistades.

Es posible para tal persona lograr, por medio de la tristeza y sufrimiento, el dominio de sus sentimientos y, como son estos los factores causantes de toda acción, aprenderá a dirigirlos de tal manera que corregirá su vida y alcanzará, después de esto, gran crecimiento espiritual.

Los que están suficientemente avanzados para tomar cuantioso material de la quinta Región, la de la Vida Anímica, se expresarán en alguna actividad artística. Si la forma les agrada, se dedicarán a la arquitectura, la escultura, etc., si es el color lo que les llama la atención, serán pintores; si es el sonido serán músicos; si el habla se dedicarán o al canto o a pronunciar discursos; si el movimiento es lo que les gusta, es muy probable que se dediquen al baile estético o a alguna otra forma de expresión artística del cuerpo.

La siguiente etapa o estado evolutivo atrae el Ego mucho material de la sexta Región , la Región de la Luz Anímica. Individuo tal se llena de amor para con su prójimo; es amable, gentil y considerado; y emplea mucho tiempo planeando medios para elevar a los caídos, animar a los débiles y auxiliar a los menesterosos. Muchos ministros del Evangelio pertenecen a esta clase y también muchos escritores que se empeñan en efectuar algunas reformas en la sociedad.

Una etapa aún más elevada en el sendero evolutivo relacionará al individuo con la séptima región del Mundo del Deseo, la región del Poder Anímico. El que logra atraer material de esta Región llega a convertirse en verdadero filántropo. Ha vencido la pasión y el sensualismo; ya no se deleita en los sentidos, sino que dirige sus deseos y domina sus sentimientos. Sus impulsos e inclinaciones altruistas encuentran expresión en actividades filantrópicas y se constituye así en una bendición para la raza humana.

Al presente tiempo, el cuerpo de deseos de la mayor parte de nosotros contiene más o menos materiales de cada división del Mundo del deseo pero, cuanto más adelantamos en el sendero, menos atraeremos elementos de las Regiones inferiores y más los de las superiores. Si deseamos saber, precisamente, dónde estamos en el sendero, basta con que analicemos nuestros deseos.

¿Nos dejamos llevar por impulsos de ira?, ¿Hacemos escándalos con nuestros conocidos?, ¿Nos dedicamos, en secreto, a ciertos vicios que no queremos que nuestros amigos ni siquiera sospechen en nosotros? Si es así, entonces podemos tener la seguridad de que tenemos en nuestro cuerpo de deseos una sobreabundancia de material atraído de la Región más baja del Mundo del deseo. ¿Nos deleita el placer sensual? Estudiemos, pues, la segunda Región y encontraremos que vibramos en perfecta armonía con ella. ¿Somos egoístas, envidiosos, avaros? Entonces, podemos estudiar la tercera Región y allí encontraremos una descripción de nosotros mismos. ¿Permitimos que nuestros sentimientos nos dominen sin preocuparnos de las consecuencias? Si es así, tenemos una abundante cantidad de material de la cuarta Región. ¿Amamos lo bueno, lo bello y lo verdadero?, ¿Somos amables, bondadosos y considerados?, ¿Servimos de buen grado a los demás sin pensar en la recompensa o el galardón? Entonces podemos tener la plena seguridad de que, sabiamente, hemos tomado una buena cantidad de material de las tres regiones superiores del Mundo del Deseo.

No adelantaremos mucho en la evolución hasta que hagamos un completo inventario de nosotros mismos, descubriendo exactamente el lugar que ocupamos en el Sendero, y empecemos a eliminar todos los deseos bajos y malos, y a formar deseos buenos. No es una tarea imposible y cada uno de nosotros puede progresar si se empeña en verdad. Pero tenemos que enfrentar la situación tal como es. No nos valdrá ni excusas ni rodeos. Debemos buscar nuestros defectos y el momento de eliminarlos en cuanto los encontremos. No la semana entrante ni siquiera el día siguiente. AHORA es el tiempo propicio. Es el cuerpo de deseos sin freno el que nos trae todas nuestras dificultades, pues nos arrastra hasta los ámbitos más bajos de la degradación. Pero este mismo vehículo. Cuando se maneja bajo el dominio del Espíritu, se constituye en uno de los más valiosos instrumentos para la adquisición del crecimiento espiritual.

El cuerpo de deseos es el asiento de toda acción y sin la acción el progreso es imposible. por esta razón, precisamente, no es posible alcanzar crecimiento espiritual, hasta que el individuo, mediante persistentes esfuerzos, logra desprenderse de mucho del material que pertenece a las regiones inferiores del Mundo del Deseo. Cuando esto se ha logrado, el cuerpo de deseos se trueca en dócil sirviente del Espíritu y aprovecha toda oportunidad que se le presente para brindar el amable y desinteresado servicio, tan indispensable para atraer el material con el que se confecciona el cuerpo del alma.

Los precursores de la evolución han llegado a tal etapa en su desarrollo que, en su conciencia, que rápidamente va expandiéndose, empiezan a darse cuenta de que el corto número de años que pasan en la tierra durante una existencia no es todo lo que hay, no todo lo que afecta a su vida en el gran plan evolutivo, tenues memorias empiezan a despertar, que los relacionan con otras vidas, otra gente y otras escenas de acción; y, a medida que las memorias toman forma definida, el conocimiento de la reencarnación alborea de repente en ellos. Con este conocimiento viene también la comprensión de que las formas usadas vida tras vida, no son sino sencillos trajes portados por el verdadero hombre, el Yo, con los que se manifiesta y logra experiencia en el plano físico y que, aparte de esto, no son de ningún otro valor.

Como es natural, la pregunta entonces se formula en la mente de esta gente, acerca de dónde pasan el tiempo entre las diferentes vidas y por qué es necesario después de todo volver a este mundo.

Para esta clase de gente, precisamente, se dio al mundo por los Hermanos Mayores de la Rosacruz, los conocimientos contenidos en el "Concepto Rosacruz del Cosmos". Para los que no están preparados para comprender estas enseñanzas, el libro no será de interés algunos.

Pero ha llegado el tiempo en que muchos están preparados para el esclarecimiento y es preciso que se les dé la verdad, a fin de que se preparen para dar el siguiente gran paso en el sendero evolutivo, que les revelará los vehículos invisibles, dónde y como se emplean, así como su relación con su completo dominio antes de el Ego pueda continuar su desarrollo espiritual.

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