Augusta Foss de Heindel

sábado, 30 de octubre de 2010

LAS GLÁNDULAS ENDOCRINAS - INTRODUCCIÓN




ASTROLOGÍA Y GLÁNDULAS ENDOCRINAS

INTRODUCCIÓN


La Astrología fue una de las siete ciencias sagradas cultivadas
por los iniciados del mundo antiguo. Fue estudiada y practicada por
todas las grandes naciones de la antigüedad. Los orígenes de la especulación
astrológica se obscurecen enteramente en la noche de los
tiempos que precedieron al amanecer de la historia. Hay tradiciones
que afirman que la ciencia astrológica fue perfeccionada por los magos-
filósofos del Período Atlante. Una cosa es evidente, la Astrología
surge en esta época actual, adornada con los descubrimientos y los
agregados de miles de culturas. La historia de la Astrología es, de
hecho, una historia de pensamientos y aspiraciones humanas. Las lecturas
de los planetas, como se hacían en las tablas cuneiformes de
Sargon, todavía son utilizadas por los astrólogos de esta generación.

Solo ante nuevos estándares culturales se hacían modificaciones y
cambios.

Al comienzo del período histórico, se han reconocido dos escuelas
de Astrología bien diferentes. Con el declive del clericalismo a
finales de la civilización Atlante y comienzo de la época Aria y la profanación
de sus misterios, las que hoy llamamos ciencias fueron separadas
de la misma genealogía de tradiciones religiosas. La Astrología
y la Medicina fueron las primeras en establecer instituciones independientes.

Los sacerdotes de las religiones de estado ya no ejercitaban
más un monopolio sobre las artes proféticas y medicinales. Comenzando
con Hipócrates, las nuevas cofradías de terapeutas y sanadores
se mostraron enteramente ignorantes de la unidad fundamental, de la
identidad de las ciencias espirituales y físicas.

La división del aprendizaje esencial en competitivo, o por lo menos
no cooperativo, destruyó la síntesis del conocimiento. Frustrada
por la división y la discordia, la estructura entera de la educación se
rompió en innumerables piezas disímiles. La ciencia de la medicina
separada de su fuente espiritual, derivó en la curandería y los actos
sanguinarios de las Edades Oscuras, una condición tan lamentable
que el hermético Paracelso opinó que, "afortunado es el hombre a
quien el médico no le mata”. Así mismo, la Astrología fue corrompida
en las predicciones del horóscopo. Divorciada de su propósito divino,
siguió realizando una labor sin entusiasmo e insustancial que consistió
en su mayor parte de predicciones calamitosas.

Un grupo pequeño de hombres instruidos e iluminados preservaron
los secretos esotéricos de la medicina y de la Astrología de las
supersticiones de la llamada Edad Media. De tal estatura mental eran
los Rosacruces que honraban a Paracelso como uno de sus jefes de
igual ideal. A través de Paracelso y de la Rosa Cruz, los secretos espirituales
de la naturaleza fueron restaurados a un nivel fundamental de
aprendizaje. El conocimiento fue interpretado místicamente y las ciencias
profanas fueron reflejadas simplemente como formas externas de
los misterios internos. Los secretos de la interpretación mística fueron
ocultados al vulgo y dados solamente a los que anhelaron las cosas
del espíritu. La “Teología Mística” de Dionisio el Areopagita, se convirtió
en el libro de textos de un número siempre creciente de hombres
y mujeres devotos y amantes de Dios que observaban en todas los
formas e instituciones externas las sombras y las semblanzas de la
verdad interna.

El mundo moderno que sacrificó tanto para el derecho de pensar,
ha crecido en sabiduría por su propio engreimiento. Los educadores
han ignorado todos esos valores espirituales que constituyen los
ingredientes más preciados del compuesto químico que llamamos civilización.

La ciencia material se ha convertido en una institución orgullosa,
en un ensamble de pedagogos y demagogos. No hay lugar para
el misticismo en los cánones de la escolaridad. Hipnotizados por la extraña
fascinación que la materia ejercía sobre el materialista, los investigadores
modernos se olvidaron del alma, esa realidad invisible sobre
la cual las ilusiones del mundo se sustentan.

Fue Lord Bacon quien dijo, "un conocimiento pobre inclina a las
mentes de los hombres hacia el ateismo, mas la grandeza del conocimiento
atrae a las mentes de los hombres de regreso a Dios”. Esta cita
maravillosa expresa el tiempo de la edad moderna. Un mundo desilusionado
entristecido por el fracaso de las cosas materiales está reclamando
una vez más, esas verdades místicas que, de por sí, expliquen
y satisfagan. La vuelta al misticismo trae consigo un nuevo interés en
la Astrología y la curación.

El misticismo trae consigo una nueva manera de interpretación.
Para revitalizar las demandas exigentes de una interpretación mística,
todas las ramas del saber deben ser purificadas y modificadas. Para el
místico, la Astrología no es solo predicción o dar consejos, es una llave
a las verdades espirituales que son abordadas filosóficamente.

Aunque la ciencia ha clasificado, ha tabulado y ha nombrado todas
las partes y funciones del cuerpo, no puede describir o explicar
quien es el hombre, de donde él vino, porqué él está aquí, o dónde va.

Los Iniciados de la antigüedad estaban preocupados por el hombre
en su aspecto universal o cósmico. Antes de que una persona pudiese
vivir bien, ésta debía orientarse, saber en parte, por lo menos, su
plan de vida. Con este conocimiento podía entonces cooperar con "el
plan"; la vida filosófica recomendada por Pitágoras era simplemente
conocer y vivir en la verdad.

Los científicos que buscan la causa de aquellas energías que
motivan y sostienen el mundo, han decidido por un proceso de eliminación
que estas causas deban permanecer en una estructura subjetiva
del universo, en la esfera invisible de las vibraciones. La suposición
moderna es atribuir a las vibraciones todo lo que no se puede explicar
de ninguna otra manera. Desde el momento que reconocemos que el
universo se sustenta por una energía invisible que se manifiesta por la
ley de la vibración, la física se convierte en superfísica, la fisiología se
convierte en psicología, y la astronomía se convierte en Astrología. La
Astrología no es nada más ni menos que el estudio de los cuerpos divinos
en los términos de las energías que irradian de ellas más que
una simple observación de su aspecto y construcción.

El Rosacrucismo original sostuvo una teoría desechada generalmente
por los hombres de ciencia y ahora conocida como la teoría
microcósmica. Paracelso era el exponente más prominente de este
concepto de orden y relaciones universales. Él dijo, "como hay estrellas
en los cielos así también hay estrellas dentro del hombre, porque
no hay nada en el universo que no tenga su equivalente en el microcosmos”
(el cuerpo humano). En otro lugar Paracelso dice, el "hombre
deriva su espíritu de las constelaciones (las estrellas fijas), su alma de
los planetas, y su cuerpo de los elementos”.

Es casi imposible que un científico por más entrenado que esté,
examine con una adecuada apreciación de valores toda la infinita difusión
del cosmos con sus islas de galaxias e incomprensibles formaciones
en el espacio inmensurable. Sin embargo, todo este boato de
mundos esta dominado evidentemente por un conjunto de leyes autosuficientes.

Las células en el cuerpo del hombre son tan incontables
como las estrellas del cielo. Clases incontables de cosas, de especies,
de tipos, y de géneros vivos se están desarrollando en la carne, el
músculo, el hueso y el tendón de la constitución corpórea del hombre.

La dignidad del microcosmos le da al científico un cierto sentido del
sublimidad ante el macrocosmos. Por el uso de la Astrología es posible
descubrir la interacción de fuerzas celestiales entre el macrocosmos
y el microcosmos. Los centros en el cuerpo físico a través de los
cuales las energías siderales ingresan, fueron descubiertos y clasificados
por los antiguos griegos, los egipcios, los hindúes y los chinos.

Existe la gran oportunidad de trabajar no solo en examinar el cuerpo
físico, sino también su aura, que se extiende más allá del cuerpo formando
un atuendo de esplendorosa luz cósmica.

Los últimos años han atestiguado un progreso excepcional en la
rama de la ciencia médica llamada Endocrinología, o el estudio de la
estructura y el funcionamiento de las Glándulas Endocrinas, con investigaciones
vinculadas con los métodos terapéuticos de tratar diversos
desórdenes mentales. Estas glándulas ahora se las reconocen como
reguladoras de la función física, de los administradores y directores de
la estructura corporal, adquiriendo no solo relevancia en las reacciones
físicas, sino también en su efecto sobre la mente, la emoción, los
reflejos sensoriales, y las supuestas funciones espirituales o metapsíquicas.

Casi todos los endocrinólogos admiten que la Glándula Pineal
es la más difícil de entender y la más difícil de tratar. Ahora se la puede
atacar tratando solamente las glándulas sobre las que actúa. Las
funciones físicas de las glándulas están bastante bien clasificadas. Los
médicos están dispuestos a admitir que la función de las glándulas no
termina simplemente con su efecto sobre el cuerpo, mas los científicos
no están preparados aún para hacer ninguna afirmación más allá del
campo de la reacción material.

Por lo tanto, es especialmente significativo que con una combinación
de clarividencia y Astrología se puedan examinar las Glándulas
Endocrinas y descubrir elementos metafísicos en su funcionamiento.

Un clarividente moderno usa el mismo método para su trabajo que el
utilizado por los sacerdotes iniciados del mundo antiguo, y como esos
más viejos adeptos, hace sus contribuciones a la suma del conocimiento
que son solamente descubiertos por el materialista después de
siglos de experimentación laboriosa.

El trabajo que sigue es un registro espiritual de la función del
Cuerpo Pituitario y la Glándula Pineal. Siento que las investigaciones
continuadas por la señora Heindel son una contribución definida al tema
de la Endocrinología que se debe preservar para el uso de todos
los estudiantes de la medicina y de las ciencias ocultas.

Manly P. Hall.

* * *

Augusta Foss Heindel
ASTROLOGÍA Y GLÁNDULAS ENDOCRINAS
(Introducción de Manly P. Hall)

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